De la idea al negocio: El proceso de armar una Startup Tecnológica

De la idea al negocio: El proceso de armar una Startup Tecnológica

No creo que exista una fórmula mágica en el proceso de llevar una idea a un negocio concreto. Sí existen -y de manera recurrente- las dificultades y obstáculos que aparecen en el camino. Sólo la capacidad de hacerles frente nos acerca un poco más a conseguir los objetivos que nos propongamos.

Como parte de la graduación del Founder Institute (aceleradora de empresas de Silicon Valley), me pidieron escribir una opinión sobre el proceso que transitamos y por eso enumero aquellos aprendizajes que considero más valiosos para compartir:

  1. Formar una empresa no es para cualquiera y nada tienen que ver los conocimientos que uno posea. El 50% del proceso podemos dividirlo en muchos factores: equipo, planificación, capacidades, aprendizaje… El otro 50% es perseverancia.
  2. Es casi imposible pensar en logros importantes de forma solitaria. Un equipo es totalmente necesario. Emprender como una única persona en el mercado es algo que solo sucede en la imaginación de quienes ven el mundo de forma egoísta. Hay que rodearse de personas que compartan tus ganas, tus ideas, y le hagan frente a los problemas junto a vos.
  3. Hacer negocios a costa de otros lo único que aporta es dinero. Estoy convencido de que la razón de un buen negocio sienta sus bases en mucho más que su monetización y debe generar valor para la sociedad en su conjunto. Por eso me vinculo y trabajo con personas que fomentan estos mismos valores. El concepto de “Empresario” / “Empleado” como impulsor de una economía lo considero totalmente falto de criterio si deja de lado a este último como un actor fundamental que genera valor dentro de la organización al mismo tiempo que cumple sus propios objetivos, metas y sueños personales.
  4. La capacitación formal es totalmente necesaria, y más si es transmitida por personas que han atravesado ya muchísimos de los problemas con que uno se encuentra en el camino. De igual manera ninguna capacitación elimina todos los riesgos por más completa que sea, solo los minimiza. Es parte del aprendizaje el salir y errar por cuenta propia.
  5. Aprendí que todo nuevo vínculo, herramienta o proceso durante el recorrido es algo positivo. Pero aprendí también a priorizar y centrarme en lo que agrega más valor en cada momento. Desde poder realizar en pocas horas actividades que en otra época me llevarían semanas, hasta poder decidir que para nuestro proyecto esta aceleradora era la más adecuada, es parte de saber elegir y descartar.
  6. El proceso de maduración que una empresa con proyección necesita, es mucho más largo que unos pocos meses o unos pocos años. Formar una sociedad es solo el primer escalón de una larga cola de actividades, que si vamos al caso, no terminará nunca.
  7. No existe fracaso para quien lo intenta una y otra vez. Las relaciones humanas, las nuevas habilidades y los conocimientos adquiridos quedan para siempre. Por lo tanto, el único fracaso sería no aprovechar este camino para empezar otro si las cosas no se dan como uno quiere.

Concluyo acá con esta  breve mirada de las cosas.

Seguiré peleando por mis ideales como empresario, con más errores que aciertos, pero siempre avanzando.

JDM – Founder & CEO